CINTURON DE LOS ASTEROIDES
es una región del Sistema Solar comprendida aproximadamente entre las órbitas de Marte y Júpiter. Alberga multitud de objetos irregulares denominados asteroides o planetas menores. Esta región también se denomina cinturón principal con la finalidad de distinguirla de otras agrupaciones de planetas menores dentro del Sistema Solar, como el cinturón de Kuiper o el disco disperso
Los asteroides del cinturón se formaron, según una teoría, a partir de la destrucción de un planeta, un pequeño planeta. Habría que juntar 2.500 veces los asteroides conocidos para tener la masa de la Tierra.
Según otra teoría, un grupo de unos 50 asteroides se formaron con el resto del Sistema Solar. Después, las colisiones los han ido fragmentando. Dentro del cinturón hay lagunas, zonas donde no gira ningún asteroide, a causa de la influencia de Júpiter, el planeta gigante más cercano. |
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miércoles, 21 de marzo de 2012
CINTURON DE LOS ASTEROIDES
ASTEROIDES DEL SISTEMA SOLAR
ASTEROIDES DEL SISTEMA SOLAR
La mayoría de los asteroides de nuestro Sistema Solar poseen órbitas semiestables entre Marte y Júpiter, conformando el llamado cinturón de asteroides, pero algunos son desviados a órbitas que cruzan las de los planetas mayores.
El 1 de enero de 1801 el astrónomo siciliano Giuseppe Piazzi descubrió el asteroide o planeta menor Ceres, mientras trabajaba en un catálogo de estrellas. Este planeta menor fue denominado Ceres Ferdinandea en honor al entonces rey de las Dos Sicilias, Fernando I.
Al descubrimiento de Piazzi le siguieron otros parecidos pero de objetos más pequeños. Hoy se estima que existen cerca de dos millones de asteroides con un diámetro mayor que un kilómetro tan sólo en el cinturón principal; sin embargo, si se suman todas sus masas el total equivale sólo al 5% de la masa de la Luna.
HISTORIA DE LOS ASTEROIDES
HISTORIA DE LOS ASTEROIDES
Un asteroide es un cuerpo rocoso, carbonáceo o metálico más pequeño que un planeta y mayor que un meteoroide, que orbita alrededor del Sol en una órbita interior a la de Neptuno.
Vistos desde la Tierra, los asteroides tienen aspecto de estrellas, de ahí su nombre (ἀστεροειδής en griego significa «de figura de estrella»), que les fue dado por John Herschel poco después de que los primeros fueran descubiertos. Los asteroides también se llaman planetoides o planetas menores, denominaciones que se ajustan más a lo que en realidad son, y los engloba en una misma categoría con los cometas y con aquellos cuerpos con órbitas mayores que la de Neptuno (objetos transneptunianos).
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METODO DE DENOMINACION DE LOS ASTEROIDES
METODO DE DENOMINACION DE LOS ASTEROIDES
En principio, cuando un asteroide es descubierto recibe del «Centro de Planetas Menores» (Minor Planet Center o MPC) un nombre provisional compuesto de una clave que indica el año, el mes y orden del descubrimiento. Esta denominación consta de un número, que es el año, y de dos letras: la primera indicando la quincena en que aconteció el avistamiento y la segunda reflejando la secuencia dentro de la quincena. De este modo, 1989 AC indica que fue descubierto en la primera quincena de enero (A) de 1989, y que fue el tercero (C) descubierto en ese período.
Una vez que la órbita se ha establecido con la suficiente precisión como para poder predecir su futura trayectoria, se le asigna un número (no necesariamente el del orden en que fue descubierto) y, más tarde, un nombre permanente elegido por el descubridor y aprobado por un comité de la Unión Astronómica Internacional (International Astronomical Union o IAU). Inicialmente, todos los nombres con los que se bautizaba a los asteroides eran de personajes femeninos de la mitología griega y romana pero pronto se optó por formas más modernas. El primer asteroide que recibió un nombre no mitológico fue el número 125 de la serie, Liberatrix (liberadora en latín) que le fue otorgado en honor a Juana de Arco, aunque también se especula con que tal nombre es un homenaje al primer presidente de la República Francesa, Adolphe Thiers. Por su parte, el primer nombre masculino, lo recibió el número 433, Eros.
ASTEROIDES MAS GRANDES
ASTEROIDES MAS GRANDES
El profesor del Campo de Aprendizaje Montsec del Centro de Observación del Universo de Àger (Lleida) Josep Maria Bosch ha descubierto un nuevo asteroide cuya órbita se cruza con la de la Tierra que es el "más grande y cercano que jamás se haya conocido". Se encuentra a 645.000 kilómetros (unas dos veces la distancia a la Luna) y tiene un kilómetro de diámetro.
Su descubridor, Josep Maria Bosch, ha explicado a rtve.es cómo se produjo el avistamiento del asteroide. Bosch observaba el pasado 16 de septiembre cuerpos menores en el Sistema Solar. "Estaba buscando un cometa, el 137 P que había desaparecido porque en ocasiones se esconden detrás del Sol".
Su descubridor, Josep Maria Bosch, ha explicado a rtve.es cómo se produjo el avistamiento del asteroide. Bosch observaba el pasado 16 de septiembre cuerpos menores en el Sistema Solar. "Estaba buscando un cometa, el 137 P que había desaparecido porque en ocasiones se esconden detrás del Sol".
ASTEROIDE TROYANO
ASTEROIDE TROYANO
Se denominan asteroides troyanos a los pertenecientes a un grupo de asteroides que se mueven sobre la órbita de Júpiter. Están situados en los dos puntos de Lagrange triangulares a 60 grados por delante, L4 (precediendo a Júpiter en su órbita), y por detrás de Júpiter, L5 (siguiéndolo en su órbita).
También el planeta Marte tiene por lo menos un asteroide de tipo troyano, (5261) Eureka, que ocupa el punto L5 del sistema Sol-Marte.
Igualmente el planeta Neptuno tiene al menos cinco asteroides troyanos; los primeros en ser descubiertos fueron 2001 QR 322 (también denominado 2001 QR322), y 2004 UP10, que orbita delante de Neptuno en su punto lagrangiano L 4). En junio de 2006 se descubrieron tres nuevos asteroides troyanos de Neptuno.[1]
ASTEROIDE PELIGROSO
ASTEROIDE POTENCIALMENTE PELIGROSO
En astronomía, se denomina asteroide potencialmente peligroso o PHA (por las siglas de su nombre inglés potentially hazardous asteroid) a los objetos próximos a la Tierra (tanto cometas como asteroides) cuya distancia mínima de intersección orbital con la terrestre es de 0'05 UA o menor, con una magnitud absoluta de 22'0 o más brillante. Se considera que estos objetos entrañan riesgo cierto de colisionar con la Tierra causando daños que pueden oscilar entre pequeñas destrucciones locales y grandes extinciones.
Con un intervalo medio de cien años, se produce la caída de asteroides de roca o hierro mayores de 50 m de diámetro, lo que puede producir catástrofes locales y maremotos. Cada varios cientos de miles de años, asteroides de más de un kilómetro causan catástrofes globales. En este último caso, los restos del impacto se esparcen por la atmósfera terrestre de tal modo que la vida vegetal sufre lluvia ácida, interrupción parcial de la luz solar, y grandes incendios causados por los fragmentos de alta temperatura que caen al suelo tras la colisión ("invierno nuclear"). Estos impactos han ocurrido muchas veces en el pasado y seguirán ocurriendo en el futuro. A algunos de ellos se les atribuye la causa de grandes extinciones, como la K-T que mató a los dinosaurios o la gigante del Pérmico, que mató a más del 90% de las especies y seres vivos. Por tanto, descubrir estos objetos y estudiarlos para determinar su tamaño, composición, estructura y trayectoria es una actividad prudente.
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